Conferencia: "La Prensa y el Poder en la Argentina"


Con la coordinación de la periodista Luisa Valmaggia, hablarán sobre el tema “Prensa y Poder” los periodistas: Magdalena Ruiz Guiñazú y José Ignacio López

Miércoles 27 de agosto a las 20.00 en el Colegio Carmen Arriola de Marín (Av. del Libertador 17.115, San Isidro) – Entrada gratuita

Para confirmar su presencia en la conferencia haga click aquí

Taller en la Universidad de San Andrés

La semana pasada estuve en la Universidad de San Andrés dando una charla sobre la relación entre las nuevas tecnologías y el Networking.

Fui invitado por la Asociación de Graduados y la charla versó sobre la potencialidad que herramientas como Facebook, Blogs, Wikis, RSS y Twitter, tienen para mejorar la propia gestión, tanto frente a la comunicad a la que queremos llegar, como internamente en nuestro equipo de trabajo.

Para quienes estuvieron les recuerdo algunos de los sitios sobre los que trabajamos.

Agradezco la invitación y la participación activa de todos los asistentes.

Marketing Tilingo de Guerrillas


Los K no son santos de mi devoción. Pero los autores de estos manifiestos políticos ponen el foco de mi rechazo más en ellos, que en quienes atacan.


Que la tilden de mentirosa lo comparto, lo de Montonera, si bien no es cierto, podría entenderse como una chicana política, pero lo de “grasa” ya denota algo mucho más profundo: un odio “gorilezco” que no puede ocultarse y que les brota por los poros.

La foto fue tomada ayer en Av. Libertador (Olivos)

Presentación en el 3er Congreso Internacional de Fundraising de Aedros


La semana pasada tuvo lugar en Buenos Aires el 3º Congreso Internacional de Fundraising organizado por Aedros.

Tuve la oportunidad de ser disertante junto a Juan Cruz Mones Cazón del panel ¿Cómo construir comunidades on line? moderado por Jonás Beccar Varela.

Nuestra charla tuvo como objetivo mostrar a las ONGs intervinientes como utilizar las comunidades online existentes para generar una comunidad propia que colabore con la misión y los objetivos organizacionales.

Además estuve charlando con los popes del FR local como Fernando Frydman y Marcelo Iñarra, e internacional como mi gran amigo chileno Gonzalo Ibarra.

"La Buena Noticia" By Leo Masliah

Suegra peligrosa
La Suegra

Leticio vivía desde hacía diez años con su mujer, a la que amaba con la misma intensidad que el primer día y, quizás, todavía más, y con su suegra, a la que detestaba también con la misma intensidad con la que la había venido detestando todos esos años, o incluso más.

La única razón por la que no la echaba de la casa o no tomaba una medida más drástica, como hervirla en aceite, o no tirarla por el balcón cuando pasara el camión de la basura, era el amor que sentía por su mujer, para quien albergar consigo a su pobre madre enferma constituía un deber ineludible.

Además, como el matrimonio, a pesar de haberlo deseado con fervor, no había podido tener hijos, que, por otra parte no trabajaba, dedicaba todo su tiempo a cuidar de su madre. Pero un día, las cosas amagaron a cambiar radicalmente: Leticio llegó a su casa, luego de una ardua jornada de trabajo, y su mujer lo recibió diciéndole que tenía para darle dos noticias, una buena y una mala. -Voy a empezar por la mala, dijo. Leticio, esta tarde murió mamá.

Leticio corrió al dormitorio de la vieja y vio que, efectivamente, había quedado dura. Entonces, corrió a poner un disco de rock pesado, y se puso a bailar frenéticamente gritando: -¡Qué bueno! Si esa es la mala noticia, cómo será la buena. -La buena, le dijo su mujer, es que voy a ser mamá.

Leticio volvió a saltar de alegría. Hacía diez años que venía deseando tener un niño que alegrara el hogar, y ahora, sin la vieja que escorchara todo el día ese hogar iba a convertirse en un verdadero paraíso.

Pues bien, al día siguiente, después del entierro de su suegra, Leticio se fue a trabajar, y, cuando salió, antes de volver a su casa, fue a comprar ropa de bebé, para levantar el ánimo de su esposa. Pero, cuando llegó a su casa y se dirigió al dormitorio, donde creyó que encontraría a su mujer, encontró que la que estaba esperándolo era la vieja, su suegra. Y estaba viva.

El pegó un grito de horror. Entonces la vieja le dijo: Leticio, ¿qué te pasa? ¿No me reconocés? Soy yo, tu esposa. Yo te dije, ¿no te acordás? Te dije que iba a ser mamá, y no pensé que sucedería tan pronto… pero sucedió, Leticio. ¡Soy mamá!.