Primero Tinellizaron la televisión, pero yo no me preocupé porque no era parte de la tele.
Después tinellizaron la política, pero no me importó porque yo no era político.
Más tarde fueron los diarios, pero yo no me asusté porque yo era periodista…
Ahora están golpeando mi puerta. Blogueros y Twitteros, agarrense, porque su Timeline y sus post se llenaran piñas mediáticas entre el muñeco inflado y su guardaespaldas, que me acabo de enterar es la nueva estrella de la farándula argentina.